Si ok esta bien, lo diré y gritaré a los 4 vientos.

Todos tienen razón y lo admito.

Tengo un problema. Aunque batallamos para aceptar nuestros problemas, lo acepto.

Uno de los temas que más me gusta aprender, practicar y enseñar es el de la persuasión.

Soy un fanático empedernido de este tema, pudiera decir que me obsesiona.

Porque es como encontrar la fórmula para lograr muchas cosas, una herramienta que le sirve a todos, para todo.

Por ejemplo:

¿Frustrado por qué no ganas más dinero?

Fácil.

Aprende a persuadir.

Podrás:

* Influir en los demás.

* Vender más.

* Liderar mejor a tu equipo.

* Entender mejor a las personas a tu alrededor.

* Atraer a las personas correctas hacia ti.

* Crecer tu cartera de clientes.

* Crear una comunidad.

Y más.

Durante la Edad Media, una de las materias que se impartía en las aulas de los ricos era la persuasión.

Era uno de los tres elementos de la educación básica.

Imagínate.

Era tan importante como la gramática y la lógica.

Estas tres componían el “trivium”.

Y este trivium era el precursor del “quadrivium”.

Es decir, aprender persuasión se hacía ANTES que llegar a las matemáticas e incluso a la música.

Sin embargo, al pasar los años, estas materias han ido desapareciendo de las escuelas.

Conocimientos que te dan una especie de “súper” poder a la hora de obtener mejores ingresos.

A mí me cambió la vida.

Y a muchas personas más también.

Porque empezaron a entender mejor a otras personas.

A tener mejor comunicación.

Entendieron la fórmula para lograr las metas.

Y eso, no tiene precio.

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